Blog Squad: Sebastián Ciano
Los puntos de vista expresados en Blog Squad en Español representan únicamente la visión de quienes escriben en ella. No representan la posición de la NBA.com/español, de la NBA o de alguno de los equipos de la liga.
Periodista De Mar del Plata, Argentina. Periodista desde 2003. Trabajo desde 2006 como responsable de la sección NBA en la web www.pickandroll.com.ar de aquel país y en el programa “Pick and Roll Radio”. |
El poder de Chicago y San Antonio
Publicado por Sebastián Ciano 23 de abril del 2012

Desde un principio se supo que no iba a ser una temporada normal. Primero, en los escritorios y vestidos con elegantes trajes, jugadores y dirigentes se enfrascaron en una discusión por el futuro de la propia liga, de su dinero y la redistribución del mismo. El lockout amenazó con terminar lo que nunca había empezado.
Con el sol reluciente a raíz de un acuerdo que dejó conforme ¿a todos?, se estipuló que la temporada constaría de 66 partido y no de los habituales 82 debido a que tras las negociaciones los tiempos se fueron acotando, y la actividad recién pudo comenzar el 25 de diciembre. A partir de este punto insoslayable es que se vislumbraba que el año tendría un sabor especial.
Jugar dicha cantidad de partidos en solo cuatro meses obligaría a los equipos a realizar ciertos ajustes; El desgaste sería aún mayor que el que viven durante una temporada normal, ya que al estrés por los viajes, los hoteles, la seguidilla de partidos, ahora se le sumaba la amenaza de los “back to back to back”, es decir que en algún momento de la fase regular los equipos tendrían que enfrentar un pasaje en el que deberían disputar tres partidos en tres noches. Fulminante.
Por eso es que mantener la regularidad significaría un verdadero desafío para cualquier equipo de la NBA, sin importar si fuesen contendientes al título o no. Durante el primer tiempo de competencia se notó, y mucho, sin embargo a medida que fue pasando el tiempo algunos equipos (por supuesto, los del lote de aspirantes) se fueron acomodando e instalando en los puestos de vanguardia, dentro de los cuales hay dos que lograron imponer sus reglas ante cualquier obstáculo que la temporada les comenzó a imponer. Los Bulls y los Spurs lograron conformar quizás los dos planteles más largos de la NBA, y pueden jactarse de haber navegado entre las peores tormentas.
Chicago y San Antonio hoy son los líderes de las conferencia Este y Oeste, respectivamente, y se encaminan una vez más a ganar cada zona, tal como lo hicieron el año pasado. El equipo que dirige Tom Thibodeau (48-16) le saca una pequeña ventaja de un juego a los de Gregg Popovich (46-16) con respecto a la localía si llegaran a verse las caras en una hipotética final.
En el segundo año con el ex especialista defensivo de los Boston Celtics en el banco, los Bulls alcanzaron un nivel de solidez muy alto. Y la muestra más fehaciente de ello fue darse cuenta que a pesar de contar con uno de los mejores jugadores del planeta, no necesariamente dependen de su inspiración.
En esta 2011/12 Derrick Rose (22.2 ppp, 3.5 rpp y 7.5 app) no pudo acompañar a su equipo en 23 oportunidades, pero lejos de perder el control los Bull lograron ganar 16 de esos partidos sin su máxima estrella. En uno de los encuentros tras su regreso, el reinante MVP de la NBA tuvo una de sus peores noches como profesional, y nada menos que ante los Miami Heat: Terminó con 2 puntos y solo 1/13 en tiros de cancha – la marca más baja en su carrera -, sin embargo su equipo sacó la cara, C.J Watson mandó el partido a suplementario y Chicago se llevó la victoria con 47 puntos del banco de suplentes. Todo un orgullo para Thibodeau.
Asimismo, son el mejor equipo defensivo de toda la liga con un promedio en contra de solo 88.4 puntos, al tiempo que también encabezan la NBA en cuanto a rebotes por partido con una media de 46.8, y una diferencia de +6.4. Con estos números y el andar del equipo (fueron los primeros en asegurarse una plaza en los playoff) cuesta creer que todavía la dirigencia de los Bulls no haya hecho uso de la opción para renovarle el contrato a quien ganó el último premio al entrenador del año.
Una vez más, San Antonio está siendo el equipo más caliente de la NBA con una racha de 6 triunfos en forma consecutiva que los devolvió a lo más alto de la conferencia Oeste, relegando al segundo lugar a los Oklahoma City Thunder, quienes todavía se encuentran muy cerca (medio juego).
“Pop” ha tenido que trabajar y mucho. Se sabe que la dosificación de los minutos en sus estrellas – Manu, Duncan y Parker – es el tema principal para lograr que el trío llegue en las mejores condiciones físicas a la postemporada; Pero no fue lo único con lo que el entrenador tuvo que lidiar durante el año, ya que las lesiones fueron otro dolor de cabeza.
Y dentro de los contratiempos que los Spurs debieron afrontar por la baja de sus jugadores, el peor - incluido el retiro de T.J Ford - sin dudas fue tener que jugar sin la presencia de Emanuel Ginóbili. El bahiense, máximo referente del plantel texano, se perdió 31 encuentros durante dos períodos diferentes.
En primer lugar, por una lesión en el quinto metacarpiano de su mano izquierda y luego por una lesión abdominal. No obstante, el equipo respondió ante semejante baja habiendo ganado 21 de esos partidos gracias al poderío de su plantel, que en el triunfo del 6 de abril ante los Hornets (128-103) contó con 82 puntos de sus suplentes, ya con Manu en actividad.
Los Spurs, quienes ya se adjudicaron el título de la división Southwest, son el segundo equipo más anotador de la NBA con un promedio de 103 puntos por noche; Solo los Denver Nuggets están por encima de ellos con 103.7 ppp. Popovich ha encontrados verdaderas “joyas” que lograron “rejuvenecer” el roster. El equipo no se reciente con los ingresos de Gary Neal (que juega tanto de base como de escolta), de Daniel Green (titular), Kahwi Leonard, el rookie que está encontrando su función, o Tiago Splitter; Stephen Jackson ha alternado buenas y malas, pero es un jugador experimentado que si mantiene la cordura ayudará y mucho en playoff.
Estamos en la semana en la cual finalizará la tardía 2011/12. A partir del 28 del corriente esta “mini temporada” que significan la postemporada comenzará y desatará miles de historias nuevas que serán leyenda en los años venideros. Chicago y San Antonio estarán allí con posibilidades de escribir las más recordadas.
La locura no se comió a Rondo
Publicado por Sebastián Ciano 21 de marzo del 2012

NBAE/Getty Images
La ronda comenzó a girar, un italiano (Andrea Bargnani) sería el primer europeo en ser seleccionado - por los Toronto Raptors - en el puesto número uno. Sin saberlo, estábamos en presencia de lo que sería una dupla que le dio ciertas esperanzas a los Blazers, ya que en la posición dos escogían a LaMarcus Aldridge y obtenían nada menos que a Brandon Roy en la sexta, seleccionado por los Timberwolves.
Llegó el turno de Rudy Gay (8º), quien se puso “el cohete” de Houston en su cabeza y luego sería enviado a Memphis, en donde hasta ahora es una de las principales figuras. Pero no mucho más. Los nombres comenzaron a sucederse, los puestos pasaron y hoy en día vemos que aquellos apellidos que aparecieron entre las posiciones nueve y veinte no fueron muy influyentes en la vida de la NBA.
Pero llegaría el turno de los Phoenix Suns, quienes optaron por hacerse del base de la Universidad de Kentucky; Su nombre: Rajon Rondo. Oriundo de Louisville, jugó 64 partidos con la camiseta de los Wildcats y plasmó un promedio de 9,6 puntos (49,3% de cancha), 4,5 rebotes y 4,2 asistencias por juego, al tiempo que fue incluido en el “All American Team” de la NCAA en 2004.
Por aquellos tiempos los Suns eran animadores no solo de la conferencia Oeste, sino también de la NBA. Con un estilo de juego que regaba las cancha de espectáculo de la mano de un increíble Steve Nash, el equipo de Mike D’Antoni peleaba por un anillo que hasta el momento la franquicia de Arizona no tiene.
Además del canadiense, el roster de los Suns contaba con Marcus Banks para su reemplazo; Su misión consistía en darle algunos minutos de respiro al armador estrella dueño del equipo. Por eso en Phoenix consideraron que no era el momento de Rondo, y el 4 de julio decidieron traspasarlo a Boston junto a Brian Grant y una futura selección, más una suma de dinero. Así comenzó Rondo su carrera en la NBA, en un equipo histórico en vías de reconstrucción.
Seis años después se puede afirmar que aquel movimiento sería uno de los más importantes en la historia de Danny Angie como Manager, y vital en la vida de los Celtics. En apenas su segundo año Rondo se convirtió en el conductor de uno de los equipos más importantes del mundo, que con la llegada de Kevin Garnett y Ray Allen, y junto a Paul Pierce, formaron una base que devolvió a Boston a los primero planos de la NBA, conquistando el campeonato 2007/2008 tras vencer en la final nada más ni nada menos que a los Lakers.
A los 26 años Rondo uno de los mejores bases del mundo. Su capacidad para guiar las ofensivas y su lectura de juego son envidiables; Muy pocos jugadores influyen tanto en el armado de los ataques como él. Su primer objetivo siempre es el pase, y si bien son reconocibles los problemas con su tiro a media y larga distancia, siempre encuentra la manera de anotar y ha sido en más de una ocasión el goleador de los Celtics; En esta temporada promedia su marca más alta en puntos (13.4), junto con 10.3 asistencias, 4.8 rebotes y 1.6 robos. No obstante, la 2011/12 está siendo muy dura para los Boston Celtics. Hasta el momento marchan séptimos en el escalafón de la conferencia Este, y en algunos pasajes de se vio afuera de los puestos de postemporada. Como no podía ser de otra manera, esto trajo mucho malestar en el ambiente “bostoniano” y los rumores de cambios comenzaron a retumbar en los pasillos de Garden. Llamativamente el nombre de Rondo no estaba exento.
¿Alguien imaginaba que Rondo podría ser enviado a otro equipo? La idea – se comentaba – era que en Boston desembarcara un jugador que ayude a Paul Pierce en el trabajo de anotar, y sin dudas que el base sería una gran moneda de cambio para cualquier equipo. Sin embargo nadie podría ver a Rajon vistiendo otra camiseta que no tenga el verde y blanco.
Lejos de verse afectado por los comentarios, el extraordinario base celta sacó relucir su mejor versión, en primer lugar para sacar del pozo a su equipo, y también para demostrarle a toda la dirigencia que trasferirlo sería un grave error. Así fue que en febrero tuvo un rendimiento excelente con promedio de 13.2 puntos, 9.9 asistencias y 5 rebotes, mientras que en el mes de marzo lleva una media de 11.4 tantos, 12 pases gol y 4.3 tableros.
Tuvo performances extraordinarias como ante los Chicago Bulls, a quienes les marcó los 32 puntos, 10 rebotes y 15 asistencias. Un día después siguió su faena ante los Pistons con 35 tantos, pero fue el primero de los 5 partidos al hilo de Boston perdería en febrero. También logró una actuación sublime el pasado 4 de marzo ante los Knicks al cosechar 18 tantos, 17 tableros y 20 pases gol. Por suerte para todos los ciudadanos de Boston, este líder y crack que es Rajon Rondo no fue absorbido por el mal momento del equipo y las locuras dirigenciales. Seguirá vistiendo la histórica casaca celta por un tiempo más, y seguramente será uno de los encargados de sacar el equipo adelante.
San Antonio envía un mensaje
Publicado por Sebastián Ciano 24 de febrero
Hay momentos dentro de una agitada temporada como la que ofrece la NBA en las que aquellos equipos que son tendidos en cuenta como candidatos a pelear por la obtención del anillo de campeón no deben atender cuestiones basquetbolísticas solamente.

El bahiense Manu Ginóbili estuvo cuarenta días y veintidós partidos inactivo.
Ron Turenne - NBAE via Getty Images
Enero fue uno de “esos” momentos en la vida de los San Antonio Spurs dentro de la 2011/12. El año les dio la bienvenida de la peor manera posible cuando visitaron a los Minnesota Timberwolves en el Target Center, apenas dos días dentro del flamante calendario. Aquella noche Emanuel Ginóbili, buque insignia del conjunto texano, debió abandonar el rectángulo de juego a falta de 2:38 para el cierre de la primera mitad se quebró el quinto metacarpiano de su mano izquierda, su mano (más) hábil, al intentar robarle el balón a Anthony Tolliver.
El bahiense estuvo cuarenta días y veintidós partidos inactivo. En ese lapso, más precisamente el 10 de Enero en la derrota ante los Milwaukee Bucks por 106 a 103, Gregg Popovich también perdía a T.J Ford, su base suplente, quien hasta ese momento estaba cumpliendo una tarea para nada despreciable como relevo de Tony Parker.
Por ende, los Spurs se quedaban sin su máxima figura y con la media cancha debilitada ante la ausencia de dos de sus piezas. A raíz de este inconveniente “Pop” debió recurrir a los jóvenes del banco como Gary Neal - fue titular -, James Anderson y Danny Green, que saltaron a la cancha y cumplieron su rol a la perfección.
Y así fue que de a poco, a medida que el equipo se fue acomodando ante las ausencias, los Spurs encontraron el funcionamiento al contrario de lo que todos pensábamos que podía llegar a ocurrir con Manu sentado en el banco, vestido de civil. Es que las estadísticas a veces engañan, pero no mienten: Desde la temporada 2002/2003 (la primera de Ginóbili en San Antonio) los dirigidos por Popovich habían obtenido el 71% de las victorias con el argentino en cancha hasta la lesión en su mano, mientras que el porcentaje baja al 61% sin él.
No obstante, estos Spurs de alguna manera están refutando esos guarismos, ya que sin su principal figura solo perdieron 7 de 22 encuentros; De hecho, Ginóbili se “subió” al equipo dentro de una marcha triunfal que incluía 6 triunfos consecutivos y que llegó hasta 10, cuando volvió a lesionarse ante los Clippers.
Luego San Antonio ganó un encuentro más (Utah) y cedió su invicto de 11 partidos ante Portland, porque Popovich fue coherente con sus ideales y le dio descanso tanto a Parker como a Duncan, sin importarle la racha ni la posibilidad de terminar la gira del rodeo por primer vez sin perder. “Hemos tenido la misma meta durante 15 años: Ser el mejor equipo posible de cara a los playoff. Tony y Tim necesitaban descanso”, sentenció el gran “Pop”.
Tanto Parker como Duncan están pasando un buen momento, que además es el que su equipo necesita. Con Manu otra vez afuera - seguramente por dos semanas más - el francés y el oriundo de Islas Vírgenes lograron sobreponerse a la historia que dice que los Spurs no son lo mismo sin el liderazgo de Ginóbili sobrevolando el flotante. Sus números son buenos: El base encabeza a San Antonio con 19.5 puntos por partido, al tiempo que también promedia 7.9 asistencias y 1.09 robos. Por su parte, el ala pivot tiene una media de 13.9 tantos y 8.6 rebotes por juego, al tiempo que en 10 partidos disputados en Febrero asciende a 16.2 ppp y 10.9 rpp.
A los San Antonio Spurs solo le queda un solo encuentro perteneciente a la dura gira del rodeo y luego volverá al AT&T Center para jugar siete partidos al hilo ante su público. Hasta el momento, el equipo texano está dejando un mensaje muy claro a toda la NBA: Todavía tienen hilo en el carretel y están construyendo una madurez que los puede convertir en un equipo aún más duro.
Ricky: Alto impacto en Minnesota
Publicado por Sebastián Ciano 06 de febrero
“Bienvenido a los aficionados de los Minnesota Timberwolves”, se puede leer en la home de la nueva página oficial de los T’Wolves en español. Si, el tradicional equipo de Minneapolis acaba de inaugurar la versión en castellano de su sitio web y gran responsabilidad que ésto haya ocurrido, además de la contratación de José Juan Barea, es de Ricky Rubio.
A Rubio, nacido el 21 de Octubre del año 1990 en El Masnou, un municipio situado a 17 kilómetros de Barcelona, le tomó muy poco tiempo adaptarse al ritmo NBA. Lleva 24 partidos siendo un T’Wolve y hace 14 que es titular, impone el ritmo de las ofensivas - con los errores lógicos de un novato -, muestra una capacidad extraordinaria para leer el juego y actuar en consecuencia, al tiempo que intenta calibrar la mira (38,9% de cancha).
Sin embargo, hasta el momento lo suyo trasciende la tarea de anotar puntos (le vendría muy bien al equipo) para cumplir por encima de las expectativas su rol de armador y guía del equipo. Ricky se encuentra quinto en puntos entre los debutantes (11.4 ppp), al tiempo que es primero en asistencias (8.9) y robos (2.33). Asimismo, sus números de pases gol y recuperos lo sitúan en el cuarto y tercer puesto de toda la NBA, respectivamente. Su nivel lo ha llevado a ser elegido como el novato del mes de Enero de la conferencia Oeste.
Está provocando un alto impacto en el público de Minnesota, ávido de los días de mayor entusiasmo que terminaron con la partida de Kevin Garnett a Boston. La gente está llenando el Target Center para verlo jugar, se para de sus asientos ante cada pase suyo, deliran con los alley-oops y ven que el equipo puede progresar de la mano de su dupla con Kevin Love, el jugador franquicia.
Desde muy chico desplegó su estirpe de “crack” por los “pabellones” de la liga ACB: El 15 de Octubre de 2005, con tan solo 14 años, 11 meses y 24 días, Aito García Reneses lo hizo debutar en el primer equipo de Juventut (2 puntos y 1 asistencia en 5 minutos ante Granada), por lo que se convirtió en el jugador más joven en hacer su presentación en la competencia más jerarquizada a nivel FIBA, y desde ese momento nunca dejó de crecer como jugador.
Con la camiseta del histórico club de Badalona cautivó al mundo del básquetbol; En 2006 ganó la FIBA Eurocup ante Khimki de Rusia; Dos años más tarde llegó el éxito en tierra propia al conquistar la Copa del Rey nada menos que ante el TAU Cerámica, y ese mismo año también logró con “La Penya” la ULEB Cup tras derrotar a Akasvayu Girona.
Más tarde llegaría el salto al grande de Cataluña, el poderoso Barcelona. Allí sus números quizás no fueron brillantes pero se convirtió en la manija de un poderoso a nivel europeo, y los resultados no se hicieron esperar. En su primera temporada con la casaca “blaugrana” (la 2009/2010) ganó nada menos que la Euroliga al vencer en la final a Olympiakos. Ese mismo año alzó la Copa del Rey (la ganó también en 2011) y la Supercopa ACB, título que ya había ganado una temporada antes.
Su talento y madurez llevaron a Rubio a codearse con la elite del básquetbol mundial siendo parte de la selección española. Comenzó a deslumbrar a los 16 años en los equipos menores para luego llegar a la “Ñ”, con la que se colgó la medalla de plata en Pekin 2008, y las de oro en el Eurobasket de Polonia (2009) y Lituania (2011).
En estos momentos la carrera de Rubio está tomando un vuelo diferente, se ha refundado. Parecía que la “joya” había tocado su techo o, al menos, que su progreso permanecía enredado en una meseta. Pero llegó la NBA, y con ella la explosión. Tras ser drafteado por los Timberwolves en 2009, Ricky no pasó inmediatamente a jugar en los Estados Unidos sino que continuó en la ACB un par de años más y, así, llegó a Minnesota con una experiencia más marcada y siendo un jugador más asentado.
Hoy es, junto a Kyrie Irving, el principal candidato a ser galardonado con el premio al rookie del año. De un momento a otro, los T’Wolves dejaron de ser aquel equipo “fácil” para cualquiera que se pusiera en su camino y mutó es una franquicia con futuro, que intenta transitar su presente con la mayor altura posible.
La gente de Minnesota esperó el inicio de la temporada con muchas expectativas. Kahn optó por rescindir el contrato de Kurt Rambis tras una magra cosecha en la 2010/11 y adquirió al experimentado Rick Adelman, quien venía de dirigir a los Houston Rockets.
Con la llegada del ex técnico de Portland, Golden State Warriors, Sacramento cambió la mentalidad de los Timberwolves, así lo afirman quienes siguen al equipo desde cerca. Y la diferencia no solo se nota dentro de la cancha, sino que - cuentan - Adelman introdujo modificaciones fuera de la misma; Le imprimió al equipo su visión de cómo deben actuar cuando la bola no está en el aire, algo que viene siendo reconocido en todos los estamentos de la franquicia: Jugadores, dirigentes, periodistas e hinchas.
Minnesota alterna buenas y malas, se nota que es un equipo que recién ahora se está gestando. Con récord de 12-12 iguala en el décimo puesto del escalafón del Oeste con los Memphis Grizzlies, y se sabe que una clasificación a la postemporada sería festejada como un título. Para alcanzar ese objetivo todavía les queda mucho camino por recorrer; Ya le renovaron a Love, una de las estrellas que tiene la liga, y ahora les toda disfrutar de todo el talento de Rubio. Todos confían en él.
Los errores de los Knicks
Publicado por Sebastián Ciano 19 de enero 2012
Para los New York Knicks la 2011/12 es otra temporada que trae consigo un par de elementos que son bien disímiles entre sí a la hora de hablar de básquetbol. Uno es la ilusión, propia de todo equipo que consigue tener jugadores de peso y renombre y así augurar un buen desempeño a lo largo del año; El otro son los problemas, los de un proyecto que no está bien encaminado como parece ser el del equipo de la Gran Manzana.

La 'Melo-dependencia' está matando a los Knicks
Nathaniel S. Butler/NBAE via Getty Images
Toda eventualidad que ocurra en cualquier momento no explota de la misma manera en New York que en otro equipo que esté incluido en el denominado “mercado chico”. Las luces de la Quinta Avenida iluminan a una franquicia que por años a tratado de encontrar la gloria, pero lejos de hacerlo, deambuló en lo más bajo de la NBA, hace ya casi 40 años que no consigue un campeonato y ahora que parece haber encontrado la puerta correcta, se tropieza con sus propios pasos.
Ante el fallido intento por contratar a LeBron James durante el verano de 2010, los Knicks dieron con otro jugador de gran calidad que necesitaba cambiar de aire y que tiene las espaldas para ser etiquetado como un jugador franquicia: Amare Stoudemire. Con el ex ala pivot de los Phoenix Suns entre sus filas, el equipo neoyorquino creyó en sí mismo y comenzó a pensar que un cambio era posible, sobre todo tras haber clasificado solo una vez a la postemporada en los anteriores nueve años.
El equipo empezó a “volar” de la mano de Mike D’Antoni y su “uptempo offense”, con jugadores muy atléticos, jóvenes y talentosos. No obstante, los problemas defensivos y la falta de regularidad provocaron que los Knicks no mantuviera el impacto de principio de temporada, y lograron arañar el séptimo puesto en el escalafón de la conferencia Este. Luego llegarían los playoff, y con Carmelo Anthony en el barco desde mediados de temporada (desarmaron la base del equipo), la superioridad de Boston lo devolvió a la realidad.
En 2011 las esperanzas renacieron tras el lockout. El equipo comenzó desde cero con la dupla Anthony-Stoudemire y a ella se le sumó nada menos que Tyson Chandler, uno de los pilares en el campeonato de los Dallas Mavericks que llegó para llenar el casillero que les faltaba a un conjunto flojo en defensa.
Todo comenzó con una “mini venganza” ante los Celtics en Navidad, día en el que dio inicio la vigente temporada; Luego llegaron dos derrotas consecutivas de visitantes y la ilusión volvió a florecer cuado encadenaron cuatro triunfos en forma consecutiva entre el 6 y el 11 de Enero, claro que tres vinieron ante un grupo de los peores equipos como Washington, Charlotte y Detroit (el otro fue Philadelphia), al tiempo que solo ganaron por tres ante los capitalinos y por cuatro frente a los Bobcats.
Ese momento no significó un despegue ni sirvió de espacio para que el plantel pueda encontrar la química que propone D’Antoni. Muy por el contrario, los Knicks comenzaron a adoptar una forma que seguramente nada tiene que ver con la que su entrenador tenía planeada desde un principio.
En la victoria ante los Sixers del miércoles 11 el equipo jugó bastante mal y solo se salvó por la jerarquía de sus nombres, sobre todo el de Carmelo Anthony, quien guió a sus compañeros con 27 puntos. Sin embargo se encendió la alarma, pero parece que nadie la escuchó.
New York continuó su marcha descendente en cuanto al nivel de su básquetbol, y cuando enfrente estuvo un equipo aguerrido y duro como los Memphis Grizzlies se lo hicieron pagar muy caro; Fue una clara victoria de los de Lionel Hollins aunque el 94-83 final no lo refleje en un partido en el que solo necesitaron de un afilado Rudy Gay.
Dos días después llegaría una vergonzante derrota ante los Oklahoma City Thunder que les marcó realmente lo lejos que están de un candidato serio; Llegaron a verse abajo por 31 puntos de diferencia, nunca dieron muestra de carácter ni de amor propio. “Nosotros tenemos un equipo nuevo, y ellos han estado juntos desde hace un tiempo”, resumió Stoudemire, quien al igual que sus compañeros solo pudo apreciar como se divertía el tridente Durant-Westbrook-Harden.
La tercera derrota en fila llegó en el Madison Square Garden ante otro equipo importante, los Orlando Magic de Dwight Howard, y la historia volvería a repetirse: Lanzaron para un 41,1% de cancha y permitieron que los del Reino Mágico acierten un 50,7%. Inadmisible.
Todas estas derrotas y aquellas victorias que arrojaron dudas hoy ponen la estructura de los Knicks en el ojo de la tormenta y tienen un común denominador: La alarmante falta de ideas.
Ante la imposibilidad de contar con Baron Davis (haría su presentación a fin de mes), Mike D’Antoni incurrió en la locura de jugar sin un base natural hasta que se decidió por incluir en su quinteto titular a Mike Bibby el pasado lunes.
Otro punto negativo se encuentra en su defensa, una características de los equipos del ex jugador y entrenador de Milan. Actualmente los Knicks son el octavo peor de la NBA en cuanto a porcentaje de cancha permitido (45.5%).
Además, gran culpa de la poca claridad en ofensiva que padece New York tiene que ver con su “Melo-dependencia”. No solo que el ex Denver (26,1 ppp y 42,7% en 34,8 mpp) nunca se ha podido adapta a jugar al lado de Amare, sino que siempre tiene el balón en sus manos y genera que los ataque sean muy previsibles. Sube la bola, le preparan un pick y lanza o intenta ir hacia el canasto. Muchas posesiones mueren con esa formula, que hasta ahora solo le dio dolores de cabeza.
Por otra parte, propio del desorden en el que están inmersos, surge la figura de Iman Shumpert con un papel preponderante, algo que rara vez ocurre con un rookie dentro de un equipo con grandes figuras alrededor.
El ex Georgia Tech fue resistido por los propios hincha de los Knicks al momento del draft, pero fueron ellos mismos quienes al verlo jugar corearon el “we want Shumpert” (queremos a Shumpert) cuando el novato no estaba en cancha y las cosas no funcionaban. Iman provocó impacto pero tomó más responsabilidades de las que debía – además jugaba de base y no lo es – sin que nadie, al menos evidentemente, se lo mencionara. Claro que, quizás, no haya que responsabilizarlo al él por eso.
Hasta el momento puede afirmarse que la campaña de los New York Knicks no es buena, combina derrotas con victorias que dejan más dudas que certezas y además no se vislumbra una mejoría a corto plazo. Necesita imperiosamente el debut de Baron Davis, como así también convencer a Melo y Amare que son ambos los que tienen que tirar del carro, y al resto que no deben dejarlos solos. La historia está en sus manos.
El Thunder llegó para quedarse
Publicado por Sebastián Ciano 30 de diciembre 2011
Hasta la temporada 2007/2008 en la NBA todavía existían los Seattle Supersonics, una franquicia con mucha tradición en la mejor liga del mundo que llegó a ganar el campeonato de 1979 y estuvo cerca un año antes como así también en 1996. Aquel sería el último de la franquicia de Washington.
En 2006, el grupo que por entonces era dueño del equipo - liderado por el magnate Howard Schultz, CEO de la firma Starbucks - decidió venderlo a la firma Professional Basketball Club LLC luego de que las negociaciones con los gobernantes del estado de Washington no llegaran a buen puerto con el fin de financiar una remodelación del Key Arena, la casa de los Sonics.
Detalles mediante (los nuevos propietarios se habían comprometido a no trasladar la franquicia en el corto plazo, algo que nunca cumplieron) los Seattle Supersonics, tras una temporada para el olvido (récord de 20-62) se transformaron en los Oklahoma City Thunder. Un nuevo proyecto nacía en la NBA.
Cuatro años después de aquel traslado y refundación de un equipo, hoy vemos que la criatura creció y maduró a pasaos agigantados; Ahora nos damos cuenta que el Thunder llegó para quedarse.
“Creo que estoy madurando como jugador. El año pasado me hubiese dejado afectar por un comienzo frío de partido. Pero ahora trato de mantener la compostura, creer en mi mismo y sé que trabajo duro y que los tiros que estaba fallando van a empezar a entrar”, dice Kevin Durant tras haber sido figura en la victoria ante Memphis (arrancó 1 de 6 de cancha y luego metió 9 de 10). Es líder absoluto de un grupo de jóvenes que están dando qué hablar desde hace unos años. El dos veces consecutivas máximo anotador de la NBA crece no solo como jugador sino también en su estirpe de estrella, de su grupo en particular y de la liga en general.
Su arribo a la NBA fue en 2007. El debate de aquel año estaba planteado en si Portland - dueño de la primera selección del draft - debía escoger al alero de la Universidad de Texas o al imponente pivot Greg Oden, llamado a ser un jugador franquicia desde el primer momento. El destino no estuvo del lado de los Trail Blazers, quienes se quedaron con el producto de Ohio State y no hicieron otra cosa que padecer sus continuas lesiones (jugó solo 82 partidos en 4 temporadas).
En cambio, el camino de Durant fue otro; En su primer año, con los por entonces Supersonics, promedió 20.3 puntos por partido y ganó el premio al rookie del año. Desde ese momento, su carrera no tuvo otro sentido que el ascendente.
Oklahoma City Thunder decidió que él sería su imagen y eje dentro del rectángulo de juego, y comenzaron a crear un proyecto con gente joven. Todavía en Seattle, le dieron el puesto de General Manager a un poco experimentado Sam Presti, quien hoy transita su quinto año dentro de la organización, y su buen trabajo le valió una extensión de contrato en 2010.
Asimismo, una vez despedido P.J Carlesimo por malos rendimientos le llegó la hora al novato Scott Brooks. El ex base lejos estuvo de tomarse un largo período de aprendizaje al frente de un equipo NBA; Inmediatamente el grupo comenzó a encontrar la química: La primera temporada en OKC (2008/2009), el Thunder terminó con récord de 23-59. Al año siguiente el equipo pegó un gran salto de calidad y finalizó con un registro de 50 victorias y 32 derrotas, lo que generó que el joven coach fuera galardonado con el premio al entrenador del año.
La temporada pasada no solo continuaron progresando (55-27) sino también avanzaron hasta las finales de la conferencia Oeste, instancia en la que cedieron ante los Mavs en cinco partidos.
Con objetivos a largo plazo, el Thunder llegó a la posición en la que se encuentra en estos días, dejando atrás la época de ser la “sensación” de la NBA para pasar a ser uno de los equipos más respetados y candidato al título.
El arranque de la 2011/12 es casi perfecto: Por primera vez desde que abandonaron la ciudad de Seattle sumaron cuatro victorias en igual cantidad de partidos, aunque su juego mostró diferentes matices y no siempre fue óptimo. En el debut navideño maniataron a los Orlando Magic, primero con la defensa - un aspecto en el que Brooks deberá trabajar – (el año pasado terminó 18º con un promedio de 101 pts en contra), y luego con un gran segundo cuarto de Durant con el que comenzaron a edificar la diferencia que terminó siendo de 97-89.
Luego sufrieron hasta la última bola para sacara un valioso triunfo de Minnesota ante los T’Wolves por 104 a 100. Con otra destacada actuación de “KD” llegó una nueva victoria ante lo siempre difíciles Memphis Grizzlies, por 98 a 95, y el espectacular tiro ganador ante los campeones Dallas Mavericks (104-102).
Los primeros cuatro éxitos de Oklahoma City tuvieron un común denominador: Durant cerró su planilla personal con 30 o más puntos (promedio de 31.3 ppp), con un 57.3% en tiros de campo, incluido un 47.4% en triples. Impresionante.
Claro que el oriundo de Washington D.C no está solo; La maquinaria del Thunder funciona con todos y cada uno de sus integrantes: Russell Westbrook es el motor del equipo. Si bien no está teniendo el mejor arranque de temporada por su 33.3% de cancha y las 6.5 pérdidas de promedio (pero 15.5 puntos, 5 rebotes y 5.5 asistencias por noche) gran parte de las ofensivas parten de sus manos, con rapidez para ir al canasto.
El juego de pick and roll que propone Brooks alimenta la potencia de piernas de Westbrook, que tiene mucha capacidad de penetración. De la misma manera provoca la generación de espacios ante alguna ayuda defensiva para que el armador descargue tanto para el corte de los internos como para un tiro cómodo desde el perímetro.
Si de internos hablamos, OKC cuenta con verdaderos “perros de presa”. Kendrick Perkins y Serge Ibaka componen un binomio muy poderoso que brinda mucha presencia - sobre todo defensiva - bajo las tablas. Desde el banco saltan el aplicado Nick Collison y Nazr Mohamed para continuar con la “faena” de desgastar a los grandotes rivales.
No obstante, el Thunder posee una pieza fundamental para su estructura: James Harden. El barbado escolta de la Universidad de Arizona State viene siendo el segundo máximo anotador del equipo (17.5 ppp), y es un verdadero “todoterreno”: No solo suma un buen caudal de puntos saliendo desde el banco, sino también aporta en categorías que no suman en la planilla como la defensa, la inteligencia a la hora de elegir y su visión de juego. También promedia 5.8 rebotes y 3 pases gol.
Con Harden el Thunder eleva su nivel. Cuando ingresa y comparte la cancha junto con Durant, Westbrook, Perkins e Ibaka OKC incrementa su capacidad goleadora de 100.8 a 112.7 pts, de 46.6.6% a 54.3% en tiros de campo, también eleva su porcentaje de triples (de 41.9% a 50%), lanza más tiros libres (de 31.8 a 39.7) y sube su porcentaje de rebotes de 48.8% a 54.3%.
Como fiel muestra de que todos saben qué es lo que tienen que hacer, su rol dentro del equipo, están Thabo Sefolosha, escolta titular cuya misión es perseguir al tirador rival; Asimismo, Eric Maynor otorga minutos de calidad cuando Westbrook se sienta, y Daequan Cook está si es que necesita gol de larga distancia (50% en triples).
La NBA está en presencia de una nueva corriente, un equipo que viene con mucha fuerza y se ganó la atención de todos. Los Oklahoma City Thunder crecieron de golpe y lejos de verse en la cúspide sin saber qué hacer, hoy marcan tendencia y están al nivel de los mejores de la liga.
Cinco puntos a tener en cuenta en Navidad
Publicado por Sebastián Ciano 14 de diciembre 2011

NBAE/Getty Images
Finalmente habrá temporada en la NBA. Atrás quedaron la lucha de egos y millones sobre los escritorios para dar comienzo a la 2011/12, con solo contará con 66 partidos pero no por ello será menos emocionante.
La acción comenzará con la Navidad, el próximo 25 de diciembre, y la liga decidió que sean cinco los partido que abran el fuego en la jornada inaugural. Aquí les dejo cinco puntos a tener en cuenta de cada uno de esos choques.
El año 2011 fue bastante agitado en la vida de los Golden State Warriors, quienes están iniciando una temporada inmersos en varios cambios. En primer lugar, el pasado 15 de julio se oficializó la venta de la franquicia por una suma récord para la NBA de 450 millones de dólares (la anterior marca fueron los 401 millones que Robert Sarver pagó por los Phoenix Suns en 2004) a Joseph Lacob y Peter Guber.
Asimismo, una de las primeras medidas que tomó el nuevo binomio propietario de los Warriors fue nombrar a Jerry West, gloria de los Lakers, como asesor, al tiempo que también posee una parte minoritaria de la franquicia.
Mientras tanto, en el plano deportivo, llegó la elección del nuevo entrenador para este proyecto, y sorpresivamente el elegido fue Mark Jackson, quien jugó 17 temporadas en la NBA.
Jackson, quien cambió los sets de televisión (fue analista de TV) por las “X” y las “O”, no tiene experiencia alguna al frente de ningún equipo de básquetbol ya que los Warriors serán su primer equipo ¿Cuál será el estilo que encarne el ex base de los Knicks, Clippers, Pacers, Nuggets, Raptors, Jazz y Rockets?
Hace unos días atrás Larry Riley, General Manager, dijo que el problema de los Warriors radica en la defensa, y desde allí surgieron los rumores que indicaban que estaba dispuesto a traspasar a Monta Ellis. Quizás desde este punto de vista que arrojó el dirigente se puede desprender que lo que buscan con Jackson es ese tipo de perfil.
Claro que inculcar la defensa le puede costar mucho, ya que los Golden State Warriors se han caracterizado por su juego vertiginoso, con la búsqueda del tiro en los primeros segundos de la posición, y de marcadores altos. Lo que en Estados Unidos conocen como “uptempo offence”.
Sea como sea, el objetivo de los Golden State Warriors será volver a los playoff, instancia a la que llegaron una sola vez (temporada 2006/2007) en los últimos 17 años.
Del otro lado estarán los Clippers de Blake Griffin, un jugador al cual estaremos gustosos de ver crecer. Luego de no poder jugar la 2009/10 por lesión, el ala pivot debutó un año después y deslumbró a todos con su increíble potencia y sus números (22.5 ppp y 12.1 rpp). Esta temporada deberá afirmarse como el líder de un equipo que busca crecer y demostrar que su techo está mucho más lejos.
OKC viene de ganar 55 partidos el año pasado - el registro más alto de sus últimas 13 temporadas - en épocas donde todavía se vestían de verde y blanco y se llamaban Sonics. Tiene un grupo de jóvenes talentoso liderados por Kevin Durant, una de las máximas estrellas de la liga y “Rey” de la tabla de anotadores las pasados dos campañas.
Si bien no está solo (forma una de las mejores duplas de la liga junto a Russell Westbrook), con apenas 23 años es el dueño del Thunder, la carta de triunfo. Dada su corta edad y carácter, su ascendencia como “gran” estrella dentro de la NBA es incipiente y no caben dudas que se trata de un jugar impresionante; Ostenta un promedio de 25.9 puntos por partido a través de cuatro temporadas en la NBA.
Por su parte, los Orlando Magic están viviendo diferentes sensaciones en la antesala de la 201/12, ya que el futuro de su jugador franquicia es incierto. La situación de Dwight Howard hasta el momento brilla por la incertidumbre y no sería descabellado pensar que pueda vestir otra camiseta en un futuro no muy lejano.
Cuanto más pronto puedan resolver esta situación en el Reino Mágico mejor será para el equipo que conduce Stan Van Gundy. Los jugadores de la NBA están acostumbrados a pensar pura y exclusivamente en jugar y no en factores externos que entorpezcan y perjudiquen el andar de la temporada. A medida que vaya pasando el tiempo y no aparezca una solución, los rumores de la prensa se harán oír y los protagonistas deberán aprender a lidiar con ellos en medio de la acción.
Y esta rivalidad vuelve a nacer con un buen nivel de expectativa de acuerdo al presente de ambos conjuntos. Por un lado, los Celtics de Doc Rivers vienen siendo animadores de la NBA durante las últimas cuatro temporadas en las que alcanzaron dos finales de liga (consiguieron el anillo en 2008) y dos semis de conferencia. Por el otro, los “explosivos” Knicks de Mike D’Antonio la temporada pasada renovaron las esperanzas de volver a ser tenidos en cuenta con la llegada de Amare Stoudemire y Carmelo Anthony.
Ambos equipos serán, si lugar a dudas, dos de los principales candidatos a quedarse con el trono de la conferencia Este, sobre todo los neoyorquinos, quienes pretenden armar su propio “monstruo de tres cabezas” si logran convencer a Chris Paul que se mude a la Gran Manzana.
Boston es otro de los que pretenden hacerse del todavía base de los New Orleans Hornets, y a cambio estarían dispuestos a deshacerse nada menos que de Rajon Rondo. Por lo pronto, si bien el talento está intacto, da la sensación que los Celtics necesitarán una dosis de sangre joven para mantenerse vigentes.
¿Será ésta una buena noticia en cuanto a lo que pueda ofrecer el espectáculo en lo deportivo? Quizás lo ideal habría sido tener la posibilidad de ver el enfrentamiento con el calendario más avanzado y los equipos más rodados (igualmente volverán a verse las caras el 29 de marzo), sin embargo un duelo de estas características siempre posee el cartel de “imperdible”.
A la “armada” del Heat le quedó la espina clavada, y este año volverán a ir por todo; LeBron James soportó críticas por doquier luego de haberse ido de los Cavaliers para juntarse con dos superestrellas como Wade y Bosh, lo que añadió aún más presión sobre sus hombros. Con muchos vaivenes en su rendimiento, Miami logró encaminarse y llegar al objetivo que eran las finales; Sin embargo, el oriundo de Akron continúa siendo un rey sin corona.
Hay una gran incógnita alrededor de cuál será el equipo que Erik Spoelstra y sus muchachos tendrán delante suyo. Los Dallas Mavericks son uno de los más convulsionados a la hora del armado de su plantel, o mejor dicho del “desarme” del mismo.
Tyson Chandler, pieza clave del campeonato, es agentes libre y puso en duda su continuidad a partir de esta temporada, lo mismo que José Juan Barea. Además, otra de las figuras del equipo texano que puede emigrar es el alero Caron Butler. Todos ellos son agentes libres restringidos; Ante éste panorama es difícil hacer futurología.
En esta 2011/12 la historia no será distinta para el más famoso de los conjuntos angelinos, ya que todos los ojos del mundo NBA estarán posados en lo que haga su nuevo entrenador, Mike Brown, quien no solo estará al frente de uno de los equipos símbolos del deporte de los Estados Unidos, sino que tendrá la difícil misión de suceder nada más ni nada menos que a uno de los más grandes de todos los tiempo: Phil Jackson.
La muy buena cosecha obtenida por Brown en su paso por los Cleveland Cavaliers, entre los años 2005 y 2010, fue lo que impulsó a la dirigencia angelina - con Micth Kupchak a la cabeza - a tomar la decisión de que sea él quien dirija desde el banco los destinos de los Lakers.
Brown llegó a los Cavs y de inmediato comenzó a dejar su huella. Fue galardonado con el premio al entrenador del año en la 2008/2009, temporada en la cual sus dirigidos lograron terminar con la mayor cantidad de victorias (66) en la historia de la franquicia, al tiempo que se convirtió en el entrenador con mejor récord de la misma (59,2% de partidos ganados).
Alcanzó las finales de la NBA en 2007, las del Este en 2009 y las semis de conferencia en 2006, 2008 y 2010. Su marca distintiva fue la defensa, una de las razones por las cuales será el técnico de los Lakers.
Hay un elemento clave a favor de Mike Brown, y es que él ya sabe lo que es tratar con una superestrella de la NBA. En Cleveland contó con un LeBron James al que vio crecer y con el que no terminó en los mejores términos. Ahora deberá lidiar con los egos de gigantes como Kobe Bryant, Paul Gasol, Derek Fisher y compañía, todo un desafío.

